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Los adornos, la vida de una melodía
por Cristián Grüner
 

Artículo publicado en el número 11 de la revista Bajista. Los víeos y tablaturas son para bajo eléctrico, pero los conceptos técnicos pueden aplicarse a cualquier instrumento de cuerda.

REVISTA Bajista
NÚMERO 11
SECCIÓN: Análisis de Estilos
© Cristian Grüner
por cortesía de Ares Editorial

Título: “Los adornos: la vida de una melodía”

DESTACADO: “Utilizar bien los adornos y recursos de expresión puede dar un giro inesperado a las melodías y solos”.

ARTÍCULO:

En este número hemos hablado del gran John Patitucci, y por ese motivo, hemos escogido el tema de los adornos para el Análisis de Estilo.
Escuchando con detenimiento a John, sobre todo en solos y melodías, que es cuando más se utilizan estos recursos, notamos que los adornos tienen una importancia determinante en su ejecución, llegando casi a conformar una característica de su estilo. Incluso para algunos oídos menos acostumbrados a una ejecución algo “barroca”, el uso que hace Patitucci de estos adornos podría llegar a sonar hasta abusivo, o exagerado.
Sin embargo, más allá de nuestros gustos personales, e incluso del tipo de música que toquemos, debemos tener en cuenta que en la ejecución melódica, la falta de adornos puede traducirse en una total inexpresividad, por lo que inevitablemente deberemos usarlos si queremos dar un carácter más vivo a nuestras melodías.
Y aún, antes de entrar de lleno en el tema, debemos aclarar que el uso de los adornos requiere una técnica algo depurada. No es necesario que seamos virtuosos ni que tengamos ningún talento especial para utilizarlos, pero sí es necesario tener desarrollados los aspectos más importantes de la técnica del instrumento.

Los adornos de los que hablaremos son los siguientes, en orden de mayor importancia y menor dificultad:
Vibrato
Glissando
Apoyatura inferior
Apoyatura superior
Trémolo

Aunque parezca extraño, este orden va de mayor a menor importancia, y al mismo tiempo, de menor a mayor dificultad. Sin embargo, pensándolo detenidamente, vemos que esto tiene su lógica, puesto que los adornos de más fácil ejecución son justamente los más habituales, los que estamos más acostumbrados a escuchar, y por tanto los más imprescindibles. Es posible que solo los ejecutantes más aventajados utilicen, por ejemplo, una apoyatura superior, pero en cambio, cualquiera de nivel medio utilizará el vibrato, o el glissando.


Vibrato: El vibrato, en realidad, no podría catalogarse como un adorno, puesto que es más bien un recurso técnico de expresión. Es de tal importancia, y de un uso tan extendido, que probablemente ni lo notemos, ya que difícilmente escuchemos un intérprete que no lo utilice.
Se trata también de uno de los primeros recursos técnicos de expresión que se aprenden, y es de importancia vital para que una melodía nos suene expresiva.

Para ejemplificar, y mostrar la diferencia entre una melodía tocada con o sin vibrato, utilizaremos un fragmento de la melodía de un conocido estándar de jazz.
Para que no queden dudas en cuanto a la ejecución de este recurso, hemos recurrido a un clip de vídeo que te servirá para entender mejor la forma de realizarlo. Cada ejemplo irá asociado a un clip.

En el primer Clip mostraremos el fragmento de la melodía que utilizaremos, tocado sin ningún tipo de adorno, ni vibrato:
Aclaración: en el ejemplo escrito, las notas están una octava abajo de la ejecución del vídeo, para facilitar la lectura. La tablatura está en la tesitura real.


Clip 1 (melodía tocada sin vibrato)

Vídeo didáctico "Melodía tocada sin vibrato"

 

Si bien podemos aplicar vibrato a cualquier nota, lo más usual es utilizarlo en las notas largas, sitio donde es prácticamente imprescindible. En la melodía que hemos tomado de ejemplo, aplicaremos vibrato en las notas largas, que están marcadas en la siguiente imagen:

 


Clip 2 (melodía tocada con vibrato)

Vídeo didáctico "melodía tocada con vibrato"

 

En este ejemplo podemos apreciar este efecto, que aunque es más bien sutil, se percibe perfectamente. Para ejecutantes nóveles, la técnica puede resultar un tanto dificultosa, y probablemente no sea necesaria hasta que empecemos a tocar melodías o solos, pero una vez que avancemos en el instrumento hasta llegar a ese tipo de ejecuciones, una de las cosas más importantes para depurar la técnica será conocer y dominar este recurso que, como decíamos, es tal vez el más utilizado.

Glissando: utilizamos el término “glissando” para definir un tipo de apoyatura concreto, que podréis ver mejor y en detalle en el clip de vídeo.
El recurso consiste en no pisar directamente el traste de la nota que debemos tocar, sino el anterior, pero avanzando el dedo inmediatamente hacia el siguiente. Es importante que esto se haga con el mismo dedo, para que el sonido sea el de un glissando, si lo hacemos con otro dedo, estaremos tocando una apoyatura inferior.
El glissando es un efecto muy habitual en instrumentos de cuerda, y puede tener diferentes rangos, en cuyo caso suele estar indicada la nota desde la que parte el glissando hasta la que llega.
En nuestro caso, no será necesaria esta aclaración, porque siempre estamos hablando de un glissando desde el traste inmediatamente anterior al que debemos tocar.
Es decir, si tenemos que tocar, como en el ejemplo, la nota LA con el dedo 1, apoyaremos en dedo 1 en el LA bemol (el traste anterior) y lo adelantaremos inmediatamente hasta el LA.

 


Clip3 (melodía con glissando)

Vídeo didáctico "melodía con glissando"

 

Apoyatura inferior: este recurso también es relativamente usual, y no reviste una gran dificultad. El procedimiento es muy similar al que hemos descrito para el glissando, pero en vez de desplazar el mismo dedo, apoyamos otro. De esta forma se produce un nuevo ataque, por lo que el sonido es diferente que en el glissando.
El uso de este recurso, en ocasiones, nos puede obligar a un cambio de digitación, con el tiempo, y una vez que nos hayamos a acostumbrado a usarlo, veremos que de forma natural, tendemos a usar digitaciones que nos permitan hacer apoyaturas.
Como siempre, debemos tener una actitud razonable hacia estos adornos, y no empecinarnos en utilizarlos en aquellos pasajes donde técnicamente representen una dificultad excesiva. Siempre será preferible una ejecución limpia y segura, aunque tengamos que prescindir de algún adorno.

 


Clip4 (melodía con apoyatura inferior)

Vídeo didáctico "melodía con apoyatura inferior"

 

Para describir los dos adornos restantes, cambiaremos la melodía de ejemplo. Utilizaremos una melodía del compositor ruso Sergei Prokofiev. Esta melodía corresponde a la obra “Pedro y el Lobo”, obra didáctica en la que se enseña a distinguir los diferentes instrumentos de la orquesta mediante melodías que representan a los diferentes personajes. Esta es la melodía con la que el autor describe al gato.
A continuación mostramos la partitura y la correspondiente tablatura, sin ningún signo añadido. La ejecución en el clip de vídeo es sin ningún tipo de adorno, ni vibrato.
Aclaración: en el ejemplo escrito, las notas están una octava abajo de la ejecución del vídeo, para facilitar la lectura. La tablatura está en la tesitura real.

 


Clip5 (melodía tocada sin ningún adorno)

Vídeo didáctico "melodía tocada sin ningún adorno"

 

Apoyatura superior: este adorno es de ejecución un tanto más compleja, pero sin duda puede llegar a dominarse con la correspondiente práctica. El procedimiento es fácilmente imaginable conociendo la apoyatura inferior, en este caso, realizamos el mismo proceso, pero no desde el traste anterior, sino desde el posterior, es decir de adelante para atrás.
En el siguiente clip de vídeo, aparte a usarse apoyatura superior en los sitos marcados, en la partitura, se incluye ya el vibrato, y alguna apoyatura.


Clip6 (melodía con apoyaturas superiores y otros adornos)

Vídeo didáctico "melodía con apoyaturas superiores y otros adornos"

 

Trémolo: y para el final, uno de los adornos de más compleja ejecución, como todo, puede conseguirse a base de práctica, el único secreto, pero para comenzar a practicarlo es conveniente tener ya una técnica algo avanzada, y sobre todo relajada y suelta, ya que requiere movimientos de los dedos muy rápidos y ágiles.
El recurso consiste en hacer una breve apoyatura sobre la nota superior, el trémolo suele ser de medio tono, o un tono entero, y en casos excepcionales, de una tercera menor. El que hemos usado en nuestro ejemplo es el de medio tono, el más habitual.
En este caso, tocaremos la nota en cuestión, y con otro dedo, haremos un brevísimo martilleo sobre el traste inmediatamente superior (medio tono arriba). La mejor explicación es el clip de vídeo.

 


Clip7 (melodía tocada con trémolo y otros adornos)

Vídeo didáctico "melodía tocada con trémolo y otros adornos"

 

Finalmente, hemos querido incluir un último clip de esta melodía tocada ya no con el fin de mostrar ningún adorno en concreto, sino con un uso a discreción de todos ellos. Notemos que si bien los adornos son importantes, como siempre, es bueno no abusar de ellos, de forma que entorpezcan la comprensión de la melodía, sino para darle vida y movimiento en los sitios adecuados.

Clip8

Vídeo didáctico "El Gato"

 

 

 

 

 

 

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