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El Compresor
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El ecualizador, cuyos diversos tipos y funcionamientos hemos tratado
detalladamente en otro artículo, es una herramienta indispensable
para cualquier instrumento.
El compresor, en cambio, es un procesador que muchos instrumentos no necesitan,
pero que es prácticamente indispensable para el bajo y partes de
la batería.
Hasta tal punto es indispensable, que muchos amplificadores de bajo incorporan
compresores automáticos.
El compresor es un aparato que sirve para controlar la dinámica
del sonido. Cuando hablamos de dinámica, nos referimos precisamente
a la amplitud del sonido, al volumen. Siendo un poco más precisos,
lo que éste hace es sencillamente comprimir la señal, la
amplitud de la misma, cuando ésta sobrepasa un cierto límite
elegido. Es decir, cuando el sonido llega a cierto volumen, el
aparato se encarga de bajarlo automáticamente.
Las razones que pueden llevarnos a desear controlar la dinámica
de un sonido y más precisamente a comprimir la amplitud de la onda
son variadas.
-1) Controlar la energía de una señal
La energía que está presente en el sonido varia constantemente
según el volumen que presente el mismo.
El oído es muy sensible a los cambios de dinámica y por
lo tanto, en ciertos casos, es de mucha utilidad usar compresores para
poder justamente controlar la energía involucrada en el sonido
para que las variaciones de ésta no resulten molestas o incluso
perjudiciales, por lo que a efectos prácticos, reduce el contraste
entre los sonidos fuertes y débiles.
Dependiendo del tipo de sonido, la dinámica de éste puede
ser demasiado cambiante, y en muchos casos esto no es lo adecuado o lo
deseado.
El compresor, mediante sus diferentes controles y parámetros permite
controlar a gusto el nivel de energía presente. Sería el
equivalente a estar escuchando una mezcla y bajar el volumen del amplificador
cuando el sonido se vuelve demasiado intenso. El compresor hace
esta tarea automática e instantáneamente.
-2) Controlar los picos de la señal
Debido a que los amplificadores, las mesas mezcladoras, los altavoces
y otra gran variedad de dispositivos se suelen comportar poco eficazmente
frente a picos de amplitud, e incluso pueden llegar a averiarse,
es recomendable el uso de compresores o limitadores (un tipo particular
de compresor) para evitar estos picos.
Los amplificadores, pre-amplificadores y otros dispositivos saturan
frente a los picos de amplitud.
Esto significa que al no estar estos preparados para manejar tanta cantidad
de energía, recortan la amplitud de la onda generando un sonido
no deseado, lleno de armónicos y muy poco fiel al original.
-3) Reducir el rango dinámico
El rango dinámico de una señal es la distancia que
hay entre el máximo de la misma y el cero. Cuanto mayor
sea esta distancia, habrá mayor cantidad de puntos intermedios
entre el máximo y el cero para poder alojar sonido.
En muchos casos puede resultar conveniente acortar el rango dinámico
reduciendo la amplitud de los picos.
Por ejemplo, para mantener un sonido un poco más constante
y regular, sin que hayan partes en las cuales el nivel del mismo
sea demasiado bajo como para no escucharlo ni tampoco donde ocurran picos
que puedan ser perturbadores.
Esto puede resultar en un mayor nivel de intensidad promedio ya que los
picos y los niveles más bajos estarán a una menor distancia,
aumentando así la potencia del sonido.
Veamos un ejemplo un poco más concreto:
Uuno de los instrumentos en los que más se aplica el compresor
es en el bajo. Esto se debe a que el bajo es un instrumento en el que
el tiempo de resonancia de la cuerda puede llegar a ser muy corto, porque
luego del ataque inicial, el volumen de salida del sonido es extremadamente
bajo.
Por lo tanto, con el uso de un compresor y habiendo puesto los parámetros
en forma correcta, se puede reducir el contraste entre los sonidos fuertes
y débiles para que una vez que la señal ha comenzado a extinguirse,
el sonido se pueda sostener por un corto pero vital tiempo.
Llevando esta situación a la grabación de un bajo, para
situarlo en una mezcla con el resto de los instrumentos, el compresor
resulta esencial, ya que si se baja el volumen del bajo, la mezcla pierde
fuerza, y si se suben el resto de los instrumentos, estos tapan la mezcla
haciéndola sonar poco clara.
Por lo que con un uso adecuado del compresor, se podrá controlar
la energía del bajo y así poder situar a éste cómodamente
en la mezcla sin que entorpezca al resto de los instrumentos.
Lo que muchas veces resulta difícil de entender es cuándo
el compresor hace que los sonidos débiles suenen más fuertes
y viceversa.
El compresor reduce la intensidad del sonido comprimiendo los
máximos, pero nada más.
Sin embargo la mayoría de los compresores poseen un control (denominado
OUTPUT) que permite aumentar el nivel de la señal para controlarla
y evitar perder sonido.
Por lo que hace las dos cosas a la vez:
Primero "plancha" la señal para luego aumentar (o no)
el nivel de esa señal ya procesada.
Es esencial para un buen y eficaz uso del compresor es necesario entender
estos dos temas fundamentales: rango dinámico y los parámetros
que posee el compresor.
A continuación veremos los controles que poseen los compresores
para controlar su comportamiento.
Nivel de umbral o Threshold: este control se encarga
de seleccionar el nivel de intensidad de la señal a partir
del cual el compresor comenzará a actuar, y generalmente
se mide en dB. La señal que se comprimirá será la
que se encuentre por encima de este umbral mientras que la que esté
por debajo del mismo se verá completamente inalterada.
Generalmente, con un nivel de threshold de -15 db se logra un buen efecto
ya que los sonidos más débiles quedan inalterados, pero
se provoca una interesante compresión en la región más
grave.
Relación de compresión o Ratio: el uso
de este control es para elegir qué grado de compresión
se hará con el sonido que se encuentre por arriba del umbral anteriormente
mencionado. Esta relación generalmente se muestra como una relación
entre la intensidad de la señal original y la comprimida,
es decir, es del tipo 2:1, 3:1, 12:1, donde estos números significan
que la señal original se comprimirá en una relación
de 2 a 1, 3 a 1 y 12 a 1 respectivamente.
Para dar un ejemplo, con una relación de 5:1, el sonido deberá
pasar 5 dB sobre el nivel del umbral para generar 1 dB en el nivel de
salida.
Por lo tanto, este parámetro controlará la severidad
de la compresión a emplear una vez que la señal
haya sobrepasado el umbral.
Generalmente los valores oscilan entre 1:1 (no comprime en absoluto) y
40:1. En un tipo de compresor en particular, llamado limitador, esta relación
puede llegar a ser de infinito a uno. Para tener una idea:
3:1 |
Moderada |
5:1 |
Media |
8:1 |
Fuerte |
20:1 |
Limitador |
Rótula o Knee: a partir de que el sonido sobrepasa
el nivel del umbral, éste es instantánea y abruptamente
comprimido con la relación de compresión seleccionada, y
debido a ello, el sonido puede resultar poco natural. Para esto se creo
el Knee que se encarga de regular la transición entre el
estado de procesado y sin procesar.
Si el compresor posee esta función, la compresión comenzará
un par de dB antes del umbral pero con muy poca relación de compresión
creando así un sonido un tanto más natural.
En algunos compresores está la opción de usar un Soft knee
o un Hard knee, donde la primera opción trae acarreada una transición
suave y gradual mientras que en la segunda este cambio es más abrupto,
existiendo una menor cantidad de dB involucrados en la transición.
Tiempo de ataque o attack time: este es el tiempo
que tarda el compresor en comenzar a actuar una vez que se ha superado
el nivel del umbral. Es decir, cuando la señal supera
el umbral, el compresor toma el tiempo indicado en el attack time y una
vez que transcurrió este, comienza a comprimir.
Dependiendo del compresor, el tiempo mínimo de ataque oscila entre
los 50 y 500 microsegundos y el máximo entre 20 y 100 milisegundos.
Tiempos de ataque demasiado cortos traen acarreada distorsión debido
a que cambian la forma de la onda abruptamente, mayormente en las frecuencias
graves.
Para dar un ejemplo, una onda de una frecuencia de 100 Hz dura 10 ms,
con lo que si el tiempo de ataque del compresor es de 1 ms, el compresor
modificará la onda creando distorsión ya que dejará
el primer milisegundo intacto pero a partir del segundo milisegundo comenzará
a comprimir modificando la amplitud de la onda y por lo tanto, su forma.
En el caso que se esté utilizando un compresor o limitador para
proteger altavoces, este tiempo de ataque deberá ser relativamente
corto, ya que cuanto más largo sea, mas tiempo tardará en
comenzar a actuar el compresor, corriendo un mayor riesgo de que se averíen
los dispositivos.
Dependiendo del compresor, este tiempo puede llegar a ser muy corto, pero
sin embargo, nunca podrá ser cero porque además de que produciría
distorsión, es técnicamente imposible que lo haga instantáneamente.
Tiempo de relajación o release time: este es el
opuesto del anterior, es decir, determina el tiempo que pasará
una vez que el sonido pasó el umbral para que el compresor deje
de actuar. Los tiempos de relajación son mucho mas lentos
y pueden oscilar entre los 40-60 ms. y los 2-5 segundos.
En general este tiempo debe ser lo más corto posible sin generar
el indeseado efecto de "bombeo" o, "pumping" en inglés,
causado por el efecto sonoro que producen los ciclos de activación
y desactivación del compresor. Esto hace que se incremente el nivel
de ruido, generando un efecto similar al de una respiración.
Hay que tener mucho cuidado con el uso de compresores, más precisamente
con los tiempos de attack y release ya que accidentalmente se le puede
eliminar el ataque al instrumento, resultando esto en un sonido sin carácter,
vacío, o generar distorsión, etc.
Sin embargo, al igual que con los ecualizadores, es recomendable practicar
y utilizar cierto tiempo para experimentar con el compresor ya que se
pueden lograr efectos muy interesantes al usar los parámetros de
forma poco convencional.
Ganancia de salida u output level: una vez que la señal
se ha comprimido según los 5 parámetros anteriores, ésta
se dirige a la salida del procesador.
Sin embargo, antes de salir, pasa por un pequeño amplificador
que se encarga de otorgarle ganancia a la señal una vez que ésta
fue comprimida.
Esto permite recuperar el nivel de sonido perdido durante la compresión.
A su vez, al reducir el rango dinámico de una señal, podemos
luego levantar el nivel de ganancia de salida para obtener una mayor potencia
de salida en promedio, ya que los picos y ceros de la señal estarán
mucho más cerca.
Un especial cuidado hay que tener cuando la señal es comprimida
en gran medida, si se aumenta demasiado el nivel de output, ya que esto
significará una amplificación, junto con el sonido, del
nivel de ruido.
Estos son todos los controles que podremos encontrar en
un compresor profesional, sin embargo, difícilmente el compresor
de un combo o amplificador de bajo tenga tantos.
Con frecuencia encontraremos compresores que disponen de un solo control:
el nivel de compresión.
En otros casos, tenemos dos controles, con los que podemos controlar la
cantidad de compresión y el nivel de la misma.
Nuevamente, el oído será lo único de lo que nos podremos
fiar para sacar un buen rendimiento al compresor.
| En la imagen podemos ver el compresor
Avalon 2044, un compresor de prestaciones profesionales. |
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Este otro compresor DBX, es un poco más
sencillo, y ha sido muy utilizado por los bajistas, sobre todo antes de
que los combos y amplificadores comenzaran a incorporar compresor.

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Aquí vemos un limitador especial para bajo,
en formato pedal, de Boss
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| También es posible encontrar compresores
por software, de hecho, prácticamente todos los secuenciadores
midi/audio y editores de audio, poseen este procesador. |
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El Ecualizador y el Compresor, son dos de los procesadores más
importantes.
Para aplicar cualquier tipo de efecto, como reverb, chorus, delay, etc.,
será indispensable haber aplicado antes correctamente estos dos
procesadores.
El motivo es que estos son los que determinan la base del sonido con el
que trabajaremos.
Por poner un ejemplo, la aplicación de una reverb en un sonido
que distorsiona o acopla en los graves, será sin duda desastrosa.
La aplicación de cualquier efecto, requiere un sonido bien trabajado
a nivel de ecualización y compresión. Es el paso preliminar
para aplicar cualquier tipo de efecto.
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