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La línea de bajo del Ska
por AulaActual
 

Título: La línea de bajo del Ska
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ARTÍCULO:

En este artículo analizaremos el Ska, un estilo con muchas vertientes y sub-estilos, seguramente conocido por todos.
Estas páginas serán de mucha utilidad para principiantes, o para aquellos que recién estén aprendiendo los arpegios mayores.

Partiendo desde un nivel muy sencillo, y asequible prácticamente para cualquier bajista, daremos las pautas necesarias para crear una buena línea de Ska. Para ello, debemos seguir detenidamente cada paso, y practicarlo hasta que nos salga correctamente, antes de avanzar al siguiente.

Para comenzar, trabajaremos con el arpegio mayor, tocándolo con esta posición:

En el gráfico podemos ver las notas en el pentagrama, la digitación en la línea inmediatamente inferior, y más abajo, la tablatura.

Utilizando esta posición, tocaremos los arpegios de la siguiente progresión:

Puesto que utilizaremos la posición que acabamos de mostrar para el arpegio mayor, comenzaremos cada arpegio con el dedo 2.
Debemos intentar memorizar la posición, y trasladarla de un sitio a otro del mástil.
Primero colocaremos esta posición con el dedo 2 sobre la nota DO (cuerda 3, tercer traste), y tocaremos el “dibujo” completo del arpegio de C.
A continuación trasladaremos esta posición a LA, poniendo el dedo dos sobre la nota LA (cuerda 4, quinto traste), y de esa forma, con cada uno de los arpegios, iremos trasladando la posición a una fundamental u otra.

Este ejercicio resultará muy útil, como comentábamos antes, para principiantes que estén aprendiendo esta posición para el arpegio mayor, que es la más utilizada, y la primera que se aprende.

Pero para quienes ya hayan superado este punto, introduciremos una variación en la digitación, cuyos beneficios notarán sin duda todos los que puedan acceder técnicamente a ella.

En la tablatura está indicado el único cambio de traste. Sin embargo, aunque sólo una nota es tocada en una localización diferente, la digitación cambia por completo.
El principal cambio que se observa es que ya no comenzamos con el dedo 2, sino con el 4.
Esto puede resultar de cierta dificultad para quienes aún no dominen mucho este “dedo rebelde”, pero para quienes ya lo hayan adiestrado, permitirá tocar toda la progresión sin cambiar de posición.
Para tocar la tercera, utilizamos el dedo 3, en la cuerda de abajo, y para la quinta, el dedo 1 también una cuerda más abajo.

La progresión completa quedaría de la siguiente manera:

Una vez que ya tenemos el patrón básico, y cada uno lo puede tocar con la digitación que le resulte más cómoda, vamos a complicarlo progresivamente hasta llegar al verdadero patrón de Ska.
Como primer paso, dejaremos de tocar una blanca en los últimos dos tiempos, para tocar dos negras, repitiendo la tercera del acorde.

En la tablatura del ejemplo, hemos indicado las posiciones para usar con la segunda digitación, con la cual tocamos el A y el D comenzando con el dedo 4. Quienes aún no dominen estas posiciones, pueden tocarlo usando siempre la posición que comienza con el dedo 2. Esto obligará a más movimientos sobre el mástil, pero con la ventaja de que utilizaremos una sola posición en lugar de dos.

Una vez que el ejercicio anterior nos salga correctamente, estaremos en condiciones de acometer el siguiente.
Aquí hemos sustituido la última negra por dos corcheas, que tocan la tercera y quinta del acorde.

En este punto, ya estamos tocando casi una línea de Ska. Incluso tocando este mismo patrón, adaptado, naturalmente, a los acordes del tema en cuestión, podríamos “salir del paso” y tocar algo que se asemeje mucho a una línea de Ska.

Pero para que este patrón se convierta en una línea, debemos introducir variaciones en el esquema, y aquí es donde viene lo más divertido para quienes manejen un poco mejor los arpegios y las posiciones.
Un patrón, consiste en repetir sistemáticamente la misma fórmula adaptada a cada acorde.
Es lo que estamos haciendo en este caso. Nuestra fórmula consiste en F, 3, y 5 (fundamental, tercera y quinta) de cada acorde, y justamente lo que hacemos es tocar esa misma fórmula en cada acorde.
Esto no necesariamente está mal, pero aporta el sonido característico de patrón, es decir, de esa fórmula repetida constantemente.
Una línea, en cambio, si bien perfectamente puede estar basada en un patrón, lo que intenta hacer es romper esa sensación de repetición, y esto se consigue alterando la fórmula.
Rítmicamente podemos mantener exactamente la misma estructura, pero cambiando las notas de lugar (por decirlo de alguna manera, cosa que equivaldría a cambiar de fórmula), lograremos evitar esa sensación de repetición que da el patrón.

Para construir la línea no hay normas específicas, la principal referencia es el oído, y la única garantía el buen gusto. Sin embargo, hay algunas cosas que podemos tener en cuenta.
En general, en casi todos los estilos, el bajo intenta unir los acordes de la forma más suave posible.
Esto se logra intentando que desde la última nota de un acorde, a la primera del siguiente, no haya un salto brusco. Al contrario, se intenta siempre que se puede (y se desea) buscar el movimiento más corto posible.
Incluso, para conseguir ésto, es perfectamente válido el uso de inversiones.
En la siguiente imagen vemos los sitios en los que nuestra línea ha intentado, mediante el uso de inversiones, buscar el movimiento más corto posible.
Así, el acorde de A lo comenzamos por la tercera (DO#), ya que de esa forma podemos llegar a él suavemente, con un movimiento de semitono, desde el DO natural del siguiente compás.

En este otro ejemplo, podemos ver otra línea similar, construida también buscando movimientos suaves para enlazar los acordes, en esta se ha evitado el uso de inversiones:

Una vez que hayamos practicado convenientemente con esta patrón, creando unas cuantas líneas a partir de él, podremos pasar al último paso, que será crear una línea igualmente efectiva sobre el último patrón que hemos visto, que ya utiliza corcheas.

Si tienes paciencia y constancia para seguir estos ejercicios metódicamente, no sólo estarás en condiciones de crear una buena línea de Ska para cualquier tema de esas características, sino que además, harás un excelente ejercicio para el dominio de los arpegios y sus posiciones principales.
Por otra parte, creando líneas sobre esta sencilla progresión, te entrenarás en el manejo y uso de estos arpegios, y sin duda, verás con mucha más claridad las posibilidades de enlazarlos con más musicalidad.

 

 

 

 

 

 

 

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