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Take the A Train
por AulaActual
 

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En este artículo trataremos una progresión estándar, de la época de Duke Ellington y las grandes bandas de Jazz.

Se trata de una forma típica AABA, es decir, una parte A de 8 compases que se repite (AA), y una parte B seguida de la misma parte A una vez más.

La armonía, si bien incluye un dominante (D7b5) de sonido algo más moderno, se mantiene en el área de acordes diatónicos y dominantes secundarios, e incluso los grados I y IV son usados como tríada, en lugar de Maj7, lo que da al conjunto una sonoridad más blusera, evitando el característico sonido “meloso” de los acordes con séptima mayor.
Podríamos decir que la progresión se mantiene en un ámbito armónico de “canción”, de hecho, si observamos canciones de grupos de rock-pop de los más populares, como Beatles, o Rolling Stones, encontraremos multitud de acordes menores con séptima, acordes dominantes, muchos acordes “extraños”, como b5, aumentados, disminuidos, con cuarta suspendida, etc., pero jamás uno con séptima mayor.

Veamos la progresión completa:

A continuación, mostramos el análisis armónico de esta progresión, donde podemos ver que el eje del tema está basado en los acordes I, II y V de la tonalidad de C, utilizando un dominante secundario (D7), y recurriendo al IV grado en la parte B.
En el compás 13 podemos ver el comportamiento de este dominante secundario con II relativo intercalado. Como hemos comentado en otras ocasiones, los dominantes secundarios son acordes no diatónicos (no pertenecientes a la tonalidad) que se mueven hacia un acorde diatónico, por cuarta ascendente. En algunos casos, como este, puede haber un II relativo intercalado entre el dominante secundario y su acorde objetivo. Esto es conocido como “segundo relativo intercalado”.
Normalmente, los dominantes secundarios que se dirigen hacia acordes diatónicos con tercera mayor (IV y V grados), tienen novena natural, y utilizan la escala mixolidia.

La posibilidades de la improvisación vienen determinadas, naturalmente, por el análisis armónico.

En el primer compás, lógicamente, la escala a utilizar será la mayor de DO:

A continuación viene un acorde un tanto rebuscado armónicamente. Este D7(b5), se está comportando de la misma manera que el D7 de la parte B, y recibe el mismo análisis, sin embargo, en este caso lleva la quinta disminuida.

En esta situación no se puede pensar más que en una alteración voluntaria del dominante secundario. Naturalmente, ya no llevará la escala Mixolidia, sino la alterada.

Si bien damos esta escala como recomendada, lo cierto es que sobre un dominante alterado, pueden usarse varias escalas.
En los siguientes cuatro compases, encontramos un II – V – I hacia la tonalidad de DO, donde utilizaremos las escalas correspondientes a esos grados, Dórica, Mixolidia y Jónica (Mayor) respectivamente.

Dórica-D

 

Mixolidia-G

Con esto completamos la parte A, y entramos en la parte B, presidida por el F, IV grado, sobre el que utilizaremos la escala Lidia:

 

A continuación, aparece el D7 al que nos hemos referido anteriormente. Este D7, al no tener ninguna alteración añadida, utilizará la escala habitual para estos acordes: la Mixolidia.

A continuación encontramos nuevamente el II – V de la tonalidad, para el que usaremos las escalas Dórica y Mixolidia que hemos mencionado anteriormente.
El compás 16, el último de la parte B, está compartido por G7 y G7b9.

Esto significa que sobre la primera parte del compás utilizaremos la escala Mixolidia para pasar luego a la Mixolidia b9 b13:

En la última A, al no haber cambios armónicos, las escalas a utilizar serán las mismas.

Dado el carácter algo blusero de la progresión, no serán nada desdeñables las escalas pentatónicas, que nos darán una sonoridad más característica de ese estilo.

Finalmente, este croquis de las escalas a utilizar, puede serte de ayuda para comenzar:


 

 

 

 

 

 

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