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Los orígenes de la Orquesta
por Klaus Warkentin
 

Despertamos cada día en un mundo que poco nos sorprende. La cotidianeidad ha hecho que todo lo que nos rodea sea obvio y simplemente parte de lo que somos. Las fantasías escasean, los colores poco duran y los cuentos ya no se improvisan antes de ir a dormir. Pareciera que todo ha estado ahí por siempre y que el pasado simplemente ha servido para eso, para que todo este ahí. Del futuro es mejor no hablar porque aunque sepamos todos que cada día el tiempo nos va tomando ventaja, queremos creer, eso si, siempre agarrados de la mano de nuestra arrogancia, que todo lo que viene dependerá de lo que decidamos hoy. Han sido este sentimiento y un cuento lo que me ha motivado a redactar este ensayo...

Resulta que hace mucho tiempo existió un reino prospero en el que todo era alegría y felicidad. El monarca, persona instruida en el arte y las armas, gozaba enormemente de la música. Dentro de esta no muy compleja estructura social habitaba un personaje de estatura mediana y complexión robusta que se beneficiaba enormemente del cariño desinteresada que el rey sentía por el y que además, desempeñaba las funciones de "marca tiempos". Este oficio no podía ser ejercido por cualquiera. Antes de una presentación, había que vestirse con un traje muy especial (parecido al de los arlequines) y armarse de un enorme bastón. Una vez colocados los músicos, salía el "marca tiempos" y se colocaba sobre una pequeña tarima de madera ubicada a un costado del escenario. De manera solemne y precisa comenzaba a golpear su bastón contra el escenario, marcando el tiempo y el compás hasta el final de la interpretación.

Cierto día nuestro amigo perdió la solemnidad y mientras su atención se enfocaba vaya Dios a saber en que, aquel enorme y puntiagudo bastón fue a clavarse profundamente en su empeine que tanto resaltaba cubierto con esas blancas medias de seda y enfundado en esos relucientes zapatos de tacón. La lesión fue tan fuerte que al cabo de un par de semanas perdió la vida. El rey desconsolado dicto una nueva ley..."a partir de hoy queda prohibido el uso de los marca tiempos".

Había que hacer algo y créanme, probaron de todo. Hubo quien quiso marcar el tiempo con la voz, pero se enfrento a que debía de hacerlo de manera afinada y acababa perdiéndose en la estructura armónica de la obra y entre la intensidad de la misma. Intentaron tocar sin indicación de tiempo y aunque en algunos casos se logro, por lo general la orquesta acababa perdiéndose a la mitad de la obra. Intentaron hasta marcar el tiempo moviendo aquel enorme bastón por los aires. El resultado no era malo, pero los músicos acababan preocupándose mas por que el bastón no saliera volando y les pegara, que por interpretar la obra... El tiempo, testarudo y sabio como siempre, siguió su curso y fue así como se llego a lo que hoy conocemos como "la batuta del director".

Narrar los hechos del pasado nos da la gran libertad de hacer de ellos lo que nos venga en gana. Reconozco que mi narración carece por completo de datos históricos fehacientes, pero mi intención no es recopilar información para hacer alarde de cultura. Lo que pretendo es plantear la verdad y esta es que nuestra realidad esta compuesta de historias, errores, procesos de pensamiento y de sentimientos, intenciones... simplemente de vida que engendra vida.

Esto es lo que define a la orquesta sinfónica. En un escenario vemos, en su máximo esplendor, a la música de occidente. Aquel que simplemente vea a muchos buenos músicos tocando juntos, no será capaz de vibrar con el sentimiento que esto provoca. Pero aquel que vea, en un solo instante, reunida la historia, la vida, los sueños, los triunfos y derrotas de una gran parte de la humanidad, sabrá contagiarse de la emoción de mis palabras. Basta con sentarse en silencio y mirar como el violín lucha por mantener su estatus de líder mientras que los demás de su misma especie lo acompañan en una danza perfecta, casi hipnótica. Los metales jamás pierden conciencia de su función y disfrutan cautivándonos con la belleza de su timbre. El contrabajo calla y acompaña, pero cuidado porque ha decidido hablar y en tan solo un par de segundos ha expuesto, acompañado de una flauta solitaria, un poderoso y único discurso. Y que me dicen de los músicos... con inconsciente devoción y absoluto respeto someten su entero existir a largas horas de ensayos y practicas para dominar a la perfección las técnicas que lograran hacer sonar de la manera mas pura la inspiración caprichosa de los compositores.

La orquesta sinfónica es un instrumento por si sola. Una amalgama de colores que invita y somete, que contagia para crear sentido, que genera fantasías y vuelve a improvisar cuentos...




La Orquesta Barroca

Aunque no ahondaré mucho en el tema, es importante tener clara conciencia de los aspectos sociales, políticos y económicos de cada uno de los periodos que vamos a recorrer. Musicalmente hablando la orquesta barroca siempre estuvo muy "protegida" (aunque me gustaría mas usar la palabra "sometida") por ciertas reglas que se encargaban de su calidad sonora y por circunstancias externas que se encargaban de someterla a sus caprichos.

Para poder explicar esto a fondo, es importante hacer un paréntesis y hablar, antes que nada, de cómo estaba conformada la orquesta. Echémosle un vistazo a una de las obras características del periodo... el concierto Brandenburgo No. 3 en G Mayor de Johann Sebastian Bach. La interpretación esta en manos de tres violines (I, II, III), tres violas (I, II, III),tres violonchelos (I, II, III), un violone y un cembalo. Esta dotación nos sirve de ejemplo para definir la formación, la orquesta barroca estaba conformada por mínimo ocho y máximo quince músicos. La razón del porque de un margen tan amplio es que nunca se sabia a la hora de la hora que instrumentos y que cantidad de músicos se iban a tener a mano. El concierto Brandenburgo No. 3 en G Mayor usa once interpretes y en su mayoría son cuerdas, pero por desgracia no podemos utilizar esto ultimo como una verdad absoluta. Una obra estrenada podía ser interpretada una semana después con una formación notablemente reducida o con instrumentos totalmente diferentes. Para cuidar esto se estableció una regla, siempre debía haber presente un continuo y alguno de los miembros de la familia de las cuerdas. El barroco se basaba en una manera de pensar muy definida...


La belleza de la música radica en las líneas melódicas, no en sus dinámicas.


Esta manera de pensar justifica la regla recién mencionada. Un continuo y un instrumento de cuerda obligarán la interpretación sonora e instrumental de las dinámicas naturales implícitas en la melodía y como acabamos de mencionar, esto resulta vital para el periodo barroco.

Pero vayamos mas allá y adentrémonos en el análisis. A lo largo y ancho del concierto Brandenburgo No.3 en G Mayor no encontramos una sola dinámica ni una sola agógica y si nos fijamos en el contrabajo, veremos que siempre esta doblando al violonchelo hasta que este toma la melodía, momento en el que el contrabajo deja de hacer lo mismo e interpreta una nota pedal. Estos dos aspectos que a simple vista parecen no tener nada en común, están en realidad estrechamente vinculados en su porque. Como ya lo había comentado, el barroco se basa en la belleza de las líneas melódicas. Si el contrabajo tomara la melodía o tratara de doblar al violonchelo en los momentos en que este toma la voz principal, obtendríamos un sonido pastoso y poco claro. Esto se debe a los armónicos de los instrumentos y el choque que se produciría por sus respectivos registros. Sabemos que, por naturaleza, el contrabajo tarda en responder a la hora de tratar de hacerlo sonar. Si aun así nos empeñamos en que siga al cello provocaríamos un efecto sonoro poco deseado (Delay).

Estos aspectos técnicos no son mas que un reflejo de una clara conciencia del desarrollo instrumental provocada por la necesidad de pertenecer a un estilo que además de todo, demandaba y exigía la presencia de un pulso constante. La combinación de ideas y recursos acababa por ser tan compleja que los compositores se apegaban al principio elemental de las dinámicas poniendo o quitando instrumentos... quiero forte, que toquen todos... quiero piano, callo a todos y dejo al violín. En este mismo orden de ideas encontramos en el barroco el principio de las dinámicas opuestas. Esto es simple, si un pasaje se repite y fue interpretado en piano, se hace un cambio abrupto de dinámica y se interpreta lo mismo pero ahora en forte... por que no.

Un aspecto importante en el análisis del concierto Brandenburgo No. 3 son las ya mencionadas duplicaciones. Además del juego entre el contrabajo y el violonchelo encontramos que cuando el fagote aparece, duplica al unísono la línea del violonchelo. Con esto deducimos que aunque escasas, las duplicaciones son un recurso característico del periodo barroco. Las cuerdas en el barroco juegan un papel importante y sin duda son técnicamente el instrumento mas avanzado. Encontramos una serie de indicaciones de arcadas dentro de las cuales predominan el detachè (arcadas alternadas hacia arriba y hacia abajo), legato ( parejo y suave, sin interrupción entre las notas). Además encontramos que todo es interpretado alla corda (a la cuerda).

La orquesta barroca... sonido de pulso constante, protegido por reglas que se encargan de su calidad sonora, integrada por un mínimo de ocho y un máximo de quince músicos. Su rasgos mas característicos son el continuo y una cuerda que, junto a los demás instrumentos, presentaran dinámicas naturales implícitas en la melodía, que es la esencia del barroco... donde radica la belleza.




La Orquesta Clásica

La orquesta clásica presenta una serie de cambios importantes con respecto al periodo barroco. Encontramos una dotación instrumental mucho mas compleja y que acabara seccionándose para poder así cumplir con sus funciones. Son ahora 25 músicos los encargados de interpretar la música.

No podemos iniciar nuestro análisis sin comparar la función de los instrumentos en cada uno de sus entornos. La sección de cuerdas se divide en ocho violines primeros, seis violines segundos, cinco violas, cuatro violonchelos y dos contrabajos, siendo este ultimo el único que sigue manteniendo la misma función de apoyo que había venido desarrollando. Los demás realmente han cambiado. El violín es básicamente el instrumento que mas evoluciona. Los encontramos ahora interpretando acordes de dobles, triples y hasta cuádruples cuerdas? acompañados de toda una nueva gama de arcadas. Aparece frecuentemente el legato (ligado) y aunque en menor proporción si de manera considerable el pizzicato (cuerdas pulsadas con los dedos) y el staccato (indicación que obliga a reducir el valor de las notas a mas de la mitad del su valor real y que genera un sonido fragmentado) con técnica de spicato (utilizando la mitad del arco, tipo detachè). Aunque no tan drástico, las violas sufren un cambio parecido al del violín incorporando la ejecución de acordes.

Al analizar la sinfonía #41 de Wolfgang Amadeus Mozart encontramos indicaciones de dinámicas que antes no había... Allegro vivace, Alegreto, Molto Allegro, etc. También los instrumentos presentan nuevos aspectos técnicos como el trino, bassi (todos los bajos), Arco (anula el pizzicato y vuelve al uso del arco), etc.

Aunque reconocemos que los alientos metal no tienen una función estelar, si desempeñan un papel de marcada importancia. Sigue siendo las cuerdas quienes mantienen el monopolio de la interpretación melódica, pero en ciertos momentos ceden sus derechos y dejan que los metales prueben, a lo largo de un par de compases, de este suculento manjar. La manera de sonar de los metales es curiosa. Usan únicamente las notas de la escala de armónicos naturales y resulta que logran los cambios alterando la dureza de los labios. El corno tiene una boquilla con una cavidad triangular y es el mas largo de todos los alientos (desenrollado mediría aprox. 7m). Su tubo se va ensanchando desde el principio a diferencia del de la trompeta que mantiene un ducto recto de principio a fin y que tiene una boquilla con cavidad circular. Para que los metales pudieran cambiar su tónica y así genera otra notas se utilizaba un implemento llamado "crook". Esta eran una serie de extensiones de metal que se colocaban entre la boquilla y el instrumento (aunque ahora nos resulte poco útil, debe considerarse un enorme logro que daba un sinfín de nuevas posibilidades). El rango de todos los metales es del G3 al C16. Cabe destacar que los alientos, por lo general, no producen el armónico uno y sus notas son puras (sin resonancia de armónicos).

La orquesta clásica recluta a nuevos miembros entre sus filas. Aparecen los timbales que por lo general, se escriben en C y en G aunque en realidad suene la tónica y la dominante. Acaba siendo un instrumento transpositor como todos los alientos metal. Por ultimo mencionaremos la función de las familias dentro de la orquesta clásica. Las cuerdas tienen una función melódica (tema principal) y otra armónica. Los alientos madera cumplen con la ornamentación tímbrico-melódica y, al igual que los alientos metal y las percusiones, desarrollan una función rítmica, melódica y como recurso de fuerza.




La Orquesta Beethoveniana

Para poder comprender los grandes cambios que presenta la orquesta Beethoveniana es importante echar un vistazo a lo que pasaba en la Europa de aquellos tiempos. A grandes rasgos podemos decir que se vivía una época de transición. El poder político, social y económico que hasta ahora había estado en manos de la monarquía, pasa a manos del pueblo gracias a la revolución francesa. Los cambios fueron drásticos. El poder, la educación y la cultura servían ahora a un nuevo señor. Ya no eran la ideas rígida y meticulosamente calculadas de la monarquía quienes dictaban los caminos de lo hermoso. Era una nueva visión, una nueva perspectiva la que se encargaba de los cánones. La visión del pueblo... No pretendo con estas líneas dejar un resumen completo de uno de los periodos mas importantes de la historia de la humanidad, solo intento crear un antecedente para facilitar la comprensión de la evolución de la orquesta.

Los cambios llegaron también a la música. En la sinfonía No.3 (Eroica) de Ludwig van Beethoven se reflejan muchos de estos dramas político-sociales. Uno de los grandes cambios fue la perdida del poder de los violines. Hasta Beethoven el violín había sido el instrumento mas importante. A partir de este momento la orquesta deja de ser un algo compuesto por elementos y se convierte en un todo donde cualquier instrumento (excepto trompeta y timbal por sus limitaciones) puede y debe ser capaz de cumplir con una función melódica. Este cambio llega a ser tan evidente en la sinfonía No.3 (Eroica) de Ludwig van Beethoven que, en cierto momento, la melodía principal es interpretada por los bajos.

No se entienda con esto que los violines pasaron de ser rey a ser nadie. A partir de este momento es evidentemente que deberán compartir su lugar con los demás miembros de la orquesta, pero la evolución continua. Los violines jamás dieron un paso atrás, por el contrario, siguieron evolucionando y obligaron el desarrollo técnico de los demás instrumentos. Quiero creer que Beethoven ve nuevas posibilidades en el instrumento y le permite experimentar con atmósferas. Le permite crear ambientes que se logran incorporando nuevas técnicas de interpretación que, en combinación con las anteriores, elevan el nivel del instrumento. No creo equivocarme al decir que todos los instrumentos se enfrentaban a partituras mucho mas complicadas con dinámicas que antes jamás hubiesen imaginado. Beethoven siempre busco que la orquesta sonara como su idea original y fue esto lo que propicio el incremento en las técnicas de interpretación de prácticamente todos los miembros de la orquesta.

En este afán de darle a la orquesta el sonido que el quería podemos ver como plantea la disposición de los acordes de manera distinta, casi de compás a compás. La finalidad de esto era generar la atmósfera que buscaba, ya sea tensión o relajamiento, angustia o esperanza... los resultados fueron asombrosos. Para marcar aun mas estos logros de intención, reforzaba sus ideas con dinámicas muy marcadas y exageradas de un fortísimo a un súbito pianísimo.

El corno resulta un caso particular y peculiar dentro de la orquesta Beethoveniana. Al analizar su partitura encontramos notas que no pertenecen a la escala de armónicos naturales de la fundamental del instrumento. Esto puede dar pie a que uno piense que los metales comenzaban a utilizar pistones... pero no es así. De manera casual alguien descubrió que metiendo la mano al resonador del corno podía no solo alterar el timbre del instrumento, sino que también podía alterar la altura de la nota. Esto le dio nuevos horizontes al instrumento y a los compositores.

La orquesta Beethoveniana resulta el parte aguas entre el antes y el después. A partir de aquí nada volvería a ser igual. No solamente se plantearon nuevos caminos, también se abrieron puertas a posibilidades que hoy en día muchos seguimos explorando. El fruto de estas ideas se vive aun en las grandes salas de concierto y aunque es verdad que el tiempo sigue y la evolución continua, la esencia permanece y no desaparecerá jamás.


Saludos
Klaus A. Warkentin

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