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  • Taller composición inicio

    En este Taller nos convertimos en un compositor que ha recibido un encargo. Encararemos la composición desde un punto de vista profesional.

    Nos han encargado dos obras: una canción de cuna y una canción infantil.

    Optaremos por una de las dos. En los dos casos los requerimientos serán los mismos, sólo cambiará el carácter.



    Grandes compositores, como Brahms, han compuesto música infantil:


     

     


    O Franz Schubert, entre muchísmos otros

    – Canción de cuna D.498

       

     




    La primera idea que nos viene a la cabeza a la mayoría de nosotros, cuando hablamos de algo "infantil", es algo "simple".

    Si trasladamos esto al lenguaje musical, nos encontramos con que deberíamos usar recursos básicos, tanto en el motivo y desarrollo melódico como en la armonía y la forma.

    Siempre que debamos componer un determinado estilo, será necesario documentarnos lo más posible sobre él.

    No obstante, no es posible hablar de un "estilo infantil", sin más bien de un carácter.
    En otras palabras, podría crearse una canción infantil en cualquier estilo (rock, bossa nova, balada), etc.
    Algo similar ocurrirá con una canción de cuna, aunque en este caso, el carácter que necesitamos nos llevará a buscar los ritmos más suaves.


    En cuanto a las canciones "estrictamente" infantiles, encontramos con mucha frecuencia melodías de 4 compases. En la siguiente melodía infantil, conocida en casi todos los países de habla hispana, podemos ver esto claramente:

    Este modelo tal vez no sea adecuado para una canción de cuna, pero sí para una canción infantil



    Esta es una bella melodía de Prokofiev, utilizada en la obra "Pedro y el Lobo", representando al Gato.
    Esta obra fue hecha por este gran compositor con el fin de enseñar a los niños el sonido de los diferentes instrumentos y secciones de la orquesta clásica:


     

     

    Esta melodía de Prokofiev nos aporta otra perspectiva de la música infantil. La diferencia es que la primera melodía está pensada para ser cantada, la segunda, para ser escuchada.

    En ambas vemos una clara estructuración de la melodía en dos bloques de 4 compases.



    No obstante, en esta otra encontramos una melodía de 8 compases:



     


    Observamos en esta melodía una construcción estándar de 8 compases (la partitura está reescrita para una mejor comprensión de la forma, ya que en la anterior, extraída de cancioneros infantiles de dominio público, no está del todo bien escrita)

    Como se ve, el motivo es repetitivo, lo que en algún caso podría llevar a dudas o confusiones con melodías de 4 compases.
    La diferencia principal es que las melodías de 4 compases, generalmente con dos bloques, resuelven en el compás 8, mientras esta lo hace en el 7.
    Por eso es de máxima importancia en la anterior partitura el compás final de silencio, que es en realidad donde iría la anacrusa si la melodía se repitiese.

    Si observamos las melodías de 4 compases que se repiten pareciendo una melodía de 8, veremos que generalmente reposan 2 veces, una sobre el compás 4 y otra sobre el 8. En realidad, es las dos veces sobre el 4, ya que se trata de dos bloques que juntos, suman 8 compases.


    También son posibles otras estructuras melódicas, aunque tal vez no muy acordes con el tipo de tema "estándar" que estamos buscando. Por ejemplo, esta melodía, consta de 3 bloques de 4 compases. La mayoría de la veces, este tipo de estructuras están supeditadas a la letra:




    Como comentábamos al principio, lo anterior hace referencia a las posibles variantes que tenemos para componer una canción de cuna, una canción infantil cantada, o una canción infantil instrumental.
    Ninguna de las tres opciones está por encima de la otra. En cualquiera de los 3 casos, habrá que esforzarse para conseguir el mejor resultado posible.



    Por tanto, trabajaremos sobre la idea del carácter, no del estilo, y como hemos dicho, el principal carácter es la simpleza.

    Deberíamos utilizar entonces:

    • Motivo melódico sencillo
    • Armonía sencilla
    • Forma sencilla


    Y deberemos tener en cuenta:

    Tonalidad

    Para ceñirnos al lenguaje que hemos conocido hasta el nivel 2 de Armonía, deberá ser Mayor. Será preferible escoger una tonalidad sencilla en cuanto a alteraciones, como C, F ó G, puesto que esto simplificará más adelante el tratamiento de las notas de todos los instrumentos.

    Compás

    igual que con la tonalidad, será preferible escoger un compás simple, como 2/4, 3/4 ó 4/4, aunque también es posible usar otros.

    Duración

    Como veremos en el apartado "Forma", deberemos contar al menos con dos partes (A y B) cuya duración habitual es de 8 compases, aunque podrían usarse otras si se logra el objetivo deseado (sencillez)

    Armonía

    Diatónica




    En síntesis:

    • Tonalidad mayor, acordes diatónicos
    • Melodía diatónica
    • Compás 3/4 ó 4/4
    • Partes A y B de 8 compases

     

    Motivo melódico

    Aquí deberíamos aplicar todos nuestros conocimientos en cuanto al desarrollo melódico, para crear un "Motivo-Contramotivo" sumamente claro.

    Esto implicará seguramente un ritmo sencillo y una repetición clara del motivo. También debemos tener en cuenta la medida de la misma, si resuelve en el compás 7 o en el 8, ya que esto determinará la forma de la progresión armónica que la armonice.

    Es probable que un motivo infantil nos "tiente" a hacer melodías que resuelvan en el compás 8, en lugar del 7, lo cual nos obligará luego a armonizar con 2 progresiones de 4 compases, en lugar de 1 de 8. (Revisa las clases del nivel 1 de Armonía para refrescar este tipo de progresiones).

    También es posible crear una medida diferente (6, 4, 10 compases etc.) si se siguen logrando los objetivos. Recordemos que no estamos buscando cualquier canción, sino una infantil. Tampoco buscamos una canción novedosa, ni maravillosa, ni innovadora. Aunque cualquiera de estas cualidades fuera bien recibida, sólo buscamos una buena canción infantil.

    La melodía y la armonía (progresión armónica) están íntimamente relacionadas, y un cambio en una de ellas, podría sugerir un cambio en la otra.
    Muy probablemente, un cambio en la melodía podría sugerirnos cambios armónicos, y estos a su vez, podrían incidir en la melodía.

    En otras palabras, aunque hayamos completado una melodía, o una progresión, esto no significa que la misma no pueda ser modificada, más adelante, en función de ideas que nos de la armonía.

    Un procedimiento posible sería, una vez que tenemos la melodía resuelta, buscar puntos donde esta toque notas del acorde, e intentar cambiarlos (siempre que el ritmo armónico y las funciones tonales lo permitan), por otros donde la melodía se convierta en una tensión. (ver ejemplo luego del siguiente párrafo)
     
    Otra forma relativamente fácil de hacer cambios consiste en imaginar algún acorde que no admita las notas presentes en la melodía original, introducirlo, y crear en ese punto una variación en la melodía, pongamos un ejemplo sencillo, para entenderlo mejor:
     

    Supongamos que tenemos esta armonía con esta melodía:


    Decidimos cambiar el Dm7 por un Em7, con el objeto de conseguir que la nota LA de la melodía suene como tensión 11 (de Em7) en lugar de como quinta (de Dm7)

     
    A continuación notamos que podemos mejorar el movimiento de fundamentales de la progresión, si colocamos en el lugar del Am7, un Bm7b5, ya que este acorde, tradicionalmente, hace una buena resolución sobre el III grado:

    Pero entonces, nos encontramos con que la nota DO de la melodía, no funciona bien con el Bm7b5. En un caso así, sin ningún problema, podemos cambiar la melodía, ya que el resultado final, promete ser más rico armónicamente. Si finalmente el cambio no nos convenciera, podemos volver a la versión inicial.

    Armonía

    A veces se comienza una composición por la melodía, otras por la progresión de acordes. En cualquier caso, naturalmente ambas tienen que coincidir en la forma (resolver en el compas 7 o en el 8).

    Como buscamos 2 partes (A y B) de 8 compases, deberemos trabajar sobre la idea de que cada parte constará de 1 progresión de 8 compases (que deberá resolver en el compás 7 tal como se comportan este tipo de progresiones) o bien de 2 de 4.
    Es muy importante repasar en el nivel 1 de Armonía el comportamiento de estos dos tipos de progresiones.

    También intentaremos usar alguno de los ritmos armónicos más usuales: 1 acorde por compás, 2 acordes por compás, o alternancia de 1 y 2 ó 2 y 1 (más habitual 1 y 2).
    También, y en función de la melodía, es posible crear una medida diferente (6, 4, 10 compases etc.) si se siguen logrando los objetivos. Recordemos que no estamos buscando cualquier canción, sino una infantil.

    A continuación vemos dos progresiones con un ritmo armónico de 1 acorde por compás, también vemos las opciones de tríadas o cuatríadas.

     



    En esta otra imagen, podemos ver un raro ejemplo de un tema de forma ABAC, que utiliza un ritmo armónico diferente para cada parte. Este caso no es usual, pero perfectamente posible. En la progresión observamos las tres formas de ritmo armónico más frecuentes:

    • Alternancia de compases de uno y dos acordes

    También podemos encontrar con frecuencia ritmos armónicos de dos acordes por compás, como la progresión con que armonizamos esta melodía en el Nivel 2 de Armonía

     

    Por otra parte, es perfectamente posible crear ritmos armónicos convincentes, utilizando otras combinaciones rítmicas. Lo importante es que el conjunto tenga un sentido, una cierta lógica, de forma de resultar comprensible al oyente.


    Forma

    Aunque la forma también es algo que puede variar, en aras de la simpleza, trabajaremos con formas estándar.

    Deberíamos tener al menos dos partes diferenciadas: A y B
    Algo así como Estrofa y Estribillo.

    A partir de ahí, podremos probar diferentes formas estándar como: ABAB, AAB, AABA

    Si hemos utilizado la forma AABA, sería interesante buscar un giro melódico diferente para acabar la A y la A' (primera repetición de la A).
    Lo mismo sucede con la armonía. En el caso de la forma AABA, se puede crear una variación armónica diferente en el final de la primera y la segunda A.
    Si la parte B no comienza con el mismo acorde que la parte A, será relativamente fácil buscar un giro armónico diferente para cada una de las A's

    En la imagen a continuación, vemos una estructura AAB, cuya B modula. La primera A está formulada para volver a la tonalidad original, mientras que la segunda, se dirige hacia la nueva tonalidad.
    Aún cuando no debemos usar modulación, podemos crear una progresión diferente con facilidad si el primer acorde no es el mismo, pero si lo es, aún es posible, sencillamente creando una cadencia diferente que se dirija hacia él  

     

     


    El visto anteriormente será el material inicial básico, pero además deberemos crar una introducción y un final


    Introducción

    La introducción tiene la función de situarnos en el ambiente armónico y rítmico de la pieza que va a comenzar.

    Esto, que se expresa fácilmente, es el punto más importante que debemos tener en cuenta al desarrollar una introducción.

    No se trata, en modo alguno, de una nueva parte del tema, o de algo que deba significar una variante.
    Por el contrario, como decimos, la función principal de la introducción será situar al oyente en el campo armónico en el que se va a desarrollar el tema.
    Por tanto, en muchas ocasiones, la introducción más adecuada puede ser sencillamente la repetición de un fragmento significativo de la armonía, con frecuencia los 2 ó 4 últimos compases.
    También podemos crear una combinación diferente de acordes, pero poniendo especial atención a no crear una expectativa diferente de la que se va a desarrollar en el tema.

    Aparte del ámbito armónico, la introducción deberá servir para definir el carácter rítmico.

    Por lo general serán suficientes 4 compases de introducción, aunque muchas veces son 2, o pueden llgar a ser 8.
    En la introducción no habrá melodía.


    Final

    De forma similar a la introducción, uno de los recursos más convenientes es utilizar el último fragmento de la melodía repetido, en general dos veces (sumadas al fragmento original, en total el mismo se escucha 3 veces: la "natural" más las 2 repeticiones).

    Otra opción puede ser acabar en el final natural de la melodía, conduciendo a la base hacia alguna progresión conclusiva. 

    Quedan abiertas las posibilidades, mientras se tenga en cuenta que no se trata de una parte nueva, sino de, como máximo, un pequeño fragmento que nos conduzca hacia el final.
    Si en el final, el ambiente del tema cambia, y se crea una expectativa nueva, dejaremos "plantado" al oyente al terminar en ese momento. 
    El final, en cualquier caso, debe anunciar claramente que se trata del término de la canción.


    Bajo y Conducción

    Aunque no evaluaremos estos puntos, por pertenecer al terreno de los Arreglos, será conveniente, para mejorar el sonido general de la composición, hacer una correcta conducción de voces de los acordes, y la línea del bajo.