Bajo EléctricoElectrónica - Efectos

El Compresor para el Bajo Eléctrico

¿Cómo se usa el compresor? Un procesador prácticamente indispensable para el bajo

El ecualizador, cuyos diversos tipos y funcionamientos hemos tratado detalladamente en otro artículo, es una herramienta indispensable para cualquier instrumento.
El compresor, en cambio, es un procesador que muchos instrumentos no necesitan, pero que es prácticamente indispensable para el bajo y partes de la batería.
Hasta tal punto es indispensable, que muchos amplificadores de bajo incorporan compresores automáticos.
El compresor es un aparato que sirve para controlar la dinámica del sonido. Cuando hablamos de dinámica, nos referimos precisamente a la amplitud del sonido, al volumen. Siendo un poco más precisos, lo que éste hace es sencillamente comprimir la señal, la amplitud de la misma, cuando ésta sobrepasa un cierto límite elegido. Es decir, cuando el sonido llega a cierto volumen, el aparato se encarga de bajarlo automáticamente.

Las razones que pueden llevarnos a desear controlar la dinámica de un sonido y más precisamente a comprimir la amplitud de la onda son variadas.

-1) Controlar la energía de una señal
La energía que está presente en el sonido varia constantemente según el volumen que presente el mismo.
El oído es muy sensible a los cambios de dinámica y por lo tanto, en ciertos casos, es de mucha utilidad usar compresores para poder justamente controlar la energía involucrada en el sonido para que las variaciones de ésta no resulten molestas o incluso perjudiciales, por lo que a efectos prácticos, reduce el contraste entre los sonidos fuertes y débiles.
Dependiendo del tipo de sonido, la dinámica de éste puede ser demasiado cambiante, y en muchos casos esto no es lo adecuado o lo deseado.
El compresor, mediante sus diferentes controles y parámetros permite controlar a gusto el nivel de energía presente. Sería el equivalente a estar escuchando una mezcla y bajar el volumen del amplificador cuando el sonido se vuelve demasiado intenso. El compresor hace esta tarea automática e instantáneamente.

-2) Controlar los picos de la señal
Debido a que los amplificadores, las mesas mezcladoras, los altavoces y otra gran variedad de dispositivos se suelen comportar poco eficazmente frente a picos de amplitud, e incluso pueden llegar a averiarse, es recomendable el uso de compresores o limitadores (un tipo particular de compresor) para evitar estos picos.
Los amplificadores, pre-amplificadores y otros dispositivos saturan frente a los picos de amplitud.
Esto significa que al no estar estos preparados para manejar tanta cantidad de energía, recortan la amplitud de la onda generando un sonido no deseado, lleno de armónicos y muy poco fiel al original.

-3) Reducir el rango dinámico
El rango dinámico de una señal es la distancia que hay entre el máximo de la misma y el cero. Cuanto mayor sea esta distancia, habrá mayor cantidad de puntos intermedios entre el máximo y el cero para poder alojar sonido.
En muchos casos puede resultar conveniente acortar el rango dinámico reduciendo la amplitud de los picos.
Por ejemplo, para mantener un sonido un poco más constante y regular, sin que hayan partes en las cuales el nivel del mismo sea demasiado bajo como para no escucharlo ni tampoco donde ocurran picos que puedan ser perturbadores.
Esto puede resultar en un mayor nivel de intensidad promedio ya que los picos y los niveles más bajos estarán a una menor distancia, aumentando así la potencia del sonido.

Veamos un ejemplo un poco más concreto:
Uuno de los instrumentos en los que más se aplica el compresor es en el bajo. Esto se debe a que el bajo es un instrumento en el que el tiempo de resonancia de la cuerda puede llegar a ser muy corto, porque luego del ataque inicial, el volumen de salida del sonido es extremadamente bajo.
Por lo tanto, con el uso de un compresor y habiendo puesto los parámetros en forma correcta, se puede reducir el contraste entre los sonidos fuertes y débiles para que una vez que la señal ha comenzado a extinguirse, el sonido se pueda sostener por un corto pero vital tiempo.
Llevando esta situación a la grabación de un bajo, para situarlo en una mezcla con el resto de los instrumentos, el compresor resulta esencial, ya que si se baja el volumen del bajo, la mezcla pierde fuerza, y si se suben el resto de los instrumentos, estos tapan la mezcla haciéndola sonar poco clara.
Por lo que con un uso adecuado del compresor, se podrá controlar la
energía del bajo y así poder situar a éste cómodamente en la mezcla sin que entorpezca al resto de los instrumentos.
Lo que muchas veces resulta difícil de entender es cuándo el compresor hace que los sonidos débiles suenen más fuertes y viceversa.

El compresor reduce la intensidad del sonido comprimiendo los máximos, pero nada más.
Sin embargo la mayoría de los compresores poseen un control (denominado OUTPUT) que permite aumentar el nivel de la señal para controlarla y evitar perder sonido.
Por lo que hace las dos cosas a la vez:
Primero «plancha» la señal para luego aumentar (o no) el nivel de esa señal ya procesada.
Es esencial para un buen y eficaz uso del compresor es necesario entender estos dos temas fundamentales: rango dinámico y los parámetros que posee el compresor.

A continuación veremos los controles que poseen los compresores para controlar su comportamiento.

Nivel de umbral o Threshold: este control se encarga de seleccionar el nivel de intensidad de la señal a partir del cual el compresor comenzará a actuar, y generalmente se mide en dB.
La señal que se comprimirá será la que se encuentre por encima de este umbral mientras que la que esté por debajo del mismo se verá completamente inalterada.
Generalmente, con un nivel de threshold de -15 db se logra un buen efecto ya que los sonidos más débiles quedan inalterados, pero se provoca una interesante compresión en la región más grave.

Relación de compresión o Ratio: el uso de este control es para elegir qué grado de compresión se hará con el sonido que se encuentre por arriba del umbral anteriormente mencionado.
Esta relación generalmente se muestra como una relación entre la intensidad de la señal original y la comprimida, es decir, es del tipo 2:1, 3:1, 12:1, donde estos números significan que la señal original se comprimirá en una relación de 2 a 1, 3 a 1 y 12 a 1 respectivamente.
Para dar un ejemplo, con una relación de 5:1, el sonido deberá pasar 5 dB sobre el nivel del umbral para generar 1 dB en el nivel de salida.
Por lo tanto, este parámetro controlará la severidad de la compresión a emplear una vez que la señal haya sobrepasado el umbral.
Generalmente los valores oscilan entre 1:1 (no comprime en absoluto) y 40:1. En un tipo de compresor en particular, llamado limitador, esta relación puede llegar a ser de infinito a uno. Para tener una idea:

3:1 Moderada
5:1 Media
8:1 Fuerte
20:1 Limitador

Rótula o Knee: a partir de que el sonido sobrepasa el nivel del umbral, éste es instantánea y abruptamente comprimido con la relación de compresión seleccionada, y debido a ello, el sonido puede resultar poco natural. Para esto se creo el Knee que se encarga de regular la transición entre el estado de procesado y sin procesar.
Si el compresor posee esta función, la compresión comenzará un par de dB antes del umbral pero con muy poca relación de compresión creando así un sonido un tanto más natural.
En algunos compresores está la opción de usar un Soft knee o un Hard knee, donde la primera opción trae acarreada una transición suave y gradual mientras que en la segunda este cambio es más abrupto, existiendo una menor cantidad de dB involucrados en la transición.

Tiempo de ataque o attack time: este es el tiempo que tarda el compresor en comenzar a actuar una vez que se ha superado el nivel del umbral. Es decir, cuando la señal supera el umbral, el compresor toma el tiempo indicado en el attack time y una vez que transcurrió este, comienza a comprimir.
Dependiendo del compresor, el tiempo mínimo de ataque oscila entre los 50 y 500 microsegundos y el máximo entre 20 y 100 milisegundos.
Tiempos de ataque demasiado cortos traen acarreada distorsión debido a que cambian la forma de la onda abruptamente, mayormente en las frecuencias graves.
Para dar un ejemplo, una onda de una frecuencia de 100 Hz dura 10 ms, con lo que si el tiempo de ataque del compresor es de 1 ms, el compresor modificará la onda creando distorsión ya que dejará el primer milisegundo intacto pero a partir del segundo milisegundo comenzará a comprimir modificando la amplitud de la onda y por lo tanto, su forma.
En el caso que se esté utilizando un compresor o limitador para proteger altavoces, este tiempo de ataque deberá ser relativamente corto, ya que cuanto más largo sea, mas tiempo tardará en comenzar a actuar el compresor, corriendo un mayor riesgo de que se averíen los dispositivos.
Dependiendo del compresor, este tiempo puede llegar a ser muy corto, pero sin embargo, nunca podrá ser cero porque además de que produciría distorsión, es técnicamente imposible que lo haga instantáneamente.

Tiempo de relajación o release time: este es el opuesto del anterior, es decir, determina el tiempo que pasará una vez que el sonido pasó el umbral para que el compresor deje de actuar.
Los tiempos de relajación son mucho mas lentos y pueden oscilar entre los 40-60 ms. y los 2-5 segundos.
En general este tiempo debe ser lo más corto posible sin generar el indeseado efecto de «bombeo» o, «pumping» en inglés, causado por el efecto sonoro que producen los ciclos de activación y desactivación del compresor. Esto hace que se incremente el nivel de ruido, generando un efecto similar al de una respiración.
Hay que tener mucho cuidado con el uso de compresores, más precisamente con los tiempos de attack y release ya que accidentalmente se le puede eliminar el ataque al instrumento, resultando esto en un sonido sin carácter, vacío, o generar distorsión, etc.
Sin embargo, al igual que con los ecualizadores, es recomendable practicar y utilizar cierto tiempo para experimentar con el compresor ya que se pueden lograr efectos muy interesantes al usar los parámetros de forma poco convencional.

Ganancia de salida u output level: una vez que la señal se ha comprimido según los 5 parámetros anteriores, ésta se dirige a la salida del procesador.
Sin embargo, antes de salir, pasa por un pequeño amplificador que se encarga de otorgarle ganancia a la señal una vez que ésta fue comprimida.
Esto permite recuperar el nivel de sonido perdido durante la compresión. A su vez, al reducir el rango dinámico de una señal, podemos luego levantar el nivel de ganancia de salida para obtener una mayor potencia de salida en promedio, ya que los picos y ceros de la señal estarán mucho más cerca.
Un especial cuidado hay que tener cuando la señal es comprimida en gran medida, si se aumenta demasiado el nivel de output, ya que esto significará una amplificación, junto con el sonido, del nivel de ruido.

Estos son todos los controles que podremos encontrar en un compresor profesional, sin embargo, difícilmente el compresor de un combo o amplificador de bajo tenga tantos.
Con frecuencia encontraremos compresores que disponen de un solo control: el nivel de compresión.
En otros casos, tenemos dos controles, con los que podemos controlar la cantidad de compresión y el nivel de la misma.
Nuevamente, el oído será lo único de lo que nos podremos fiar para sacar un buen rendimiento al compresor.

En la imagen podemos ver el compresor Avalon 2044, un compresor de prestaciones profesionales.

Este otro compresor DBX, es un poco más sencillo, y ha sido muy utilizado por los bajistas, sobre todo antes de que los combos y amplificadores comenzaran a incorporar compresor.

Aquí vemos un limitador especial para bajo, en formato pedal, de Boss

También es posible encontrar compresores por software, de hecho, prácticamente todos los secuenciadores midi/audio y editores de audio, poseen este procesador.

El Ecualizador y el Compresor, son dos de los procesadores más importantes.
Para aplicar cualquier tipo de efecto, como reverb, chorus, delay, etc., será indispensable haber aplicado antes correctamente estos dos procesadores.
El motivo es que estos son los que determinan la base del sonido con el que trabajaremos.
Por poner un ejemplo, la aplicación de una reverb en un sonido que distorsiona o acopla en los graves, será sin duda desastrosa.
La aplicación de cualquier efecto, requiere un sonido bien trabajado a nivel de ecualización y compresión. Es el paso preliminar para aplicar cualquier tipo de efecto.

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